Cómo dejar de darle vueltas a todo: cuando los pensamientos giran en círculo
Lo que más ayuda cuando le das vueltas a todo es sacar esos pensamientos de tu cabeza al papel, convertirlos en un paso concreto o darles una hora fija al día y, entre medias, llevar tu atención a otra parte a propósito. Darle vueltas a algo es repasar una y otra vez las mismas preguntas sin llegar a ninguna parte: «¿Y si…?», «¿Por qué pasó?», «¿Qué pensarán de mí?». A diferencia de resolver un problema, no trae ninguna decisión, solo agotamiento. A continuación: cómo notar la diferencia, cinco técnicas respaldadas por la investigación y cuándo conviene hablar con un profesional.
- Rumiar de forma repetitiva empeora el ánimo y la capacidad de resolver problemas; en los experimentos, distraerse un rato con otra actividad redujo ese efecto (Lyubomirsky y Nolen-Hoeksema, 1995).
- No todo pensamiento repetitivo es dañino: pensar de forma concreta en «cómo» resolver algo ayuda, mientras que el pensamiento abstracto del «por qué» tiende a mantener el malestar (Watkins, 2008).
- Quienes se permitían preocuparse solo durante media hora fija al día tenían menos preocupación, ansiedad e insomnio al cabo de dos semanas (McGowan y Behar, 2013).
- Hablarse en segunda persona o usar su propio nombre ayudó a las personas a tomar distancia del estrés (Kross y cols., 2014).
- Si no consigues parar los pensamientos, duran semanas y vienen con ansiedad o ánimo bajo, es momento de pedir ayuda profesional.
Qué es darle vueltas a todo y cuándo hace daño
Darle vueltas a las cosas es cuando tus pensamientos vuelven una y otra vez al mismo problema sin que nada avance. La psicología distingue dos formas:
- la rumiación: girar alrededor del pasado y de ti: «¿Por qué dije eso?», «¿Qué me pasa?».
- la preocupación: girar alrededor del futuro: «¿Y si sale mal?», «¿Y si enfermo?».
Susan Nolen-Hoeksema y su equipo (2008) resumieron que la rumiación prolongada se relaciona con peor ánimo, peor resolución de problemas y más riesgo de depresión. En un experimento, Sonja Lyubomirsky y Susan Nolen-Hoeksema (1995) mostraron que los estudiantes con el ánimo bajo que pasaban ocho minutos dándoles vueltas a sus sentimientos resolvían después peor los problemas que quienes dedicaban ese tiempo a otra cosa.
¿Pensar o darle vueltas? Una prueba rápida
Edward Watkins (2008) señaló que el pensamiento repetitivo no es malo en sí mismo. La diferencia está en cómo piensas:
| Pensar de forma útil | Darle vueltas |
|---|---|
| Concreto: «¿Qué haré mañana por la mañana?» | Abstracto: «¿Por qué siempre me pasa esto a mí?» |
| Lleva a una decisión o a un paso | Vuelve al principio |
| Al cabo de un rato, alivia | Al cabo de un rato, te sientes peor |
| Trata de algo en lo que puedes influir | Trata del pasado o de una incertidumbre que no puedes resolver |
5 técnicas para dejar de darle vueltas a todo
- Escríbelo. Vuélcalo todo en un papel, sin ordenar. Luego, en cada punto, decide: ¿puedo hacer algo al respecto? Si es que sí, escribe el primer paso y cuándo lo harás. E. J. Masicampo y Roy Baumeister (2011) mostraron que un plan concreto para una tarea pendiente hace que deje de ocuparte la cabeza. Tienes una guía paso a paso en brain dump.
- Pasa del «por qué» al «cómo». En lugar de «¿Por qué ha pasado esto?», pregúntate «¿Qué pequeño paso puedo dar?». Según Watkins (2008), las preguntas concretas llevan a soluciones y las abstractas, a dar vueltas.
- Reserva un rato para preocuparte. Una vez al día, de 15 a 30 minutos, siempre a la misma hora y en el mismo sitio (no en la cama). Cuando aparezca una preocupación en otro momento, apúntala y guárdala para ese rato. Sarah McGowan y Evelyn Behar (2013) encontraron que dos semanas de este entrenamiento reducían la preocupación, la ansiedad y el insomnio.
- Toma distancia. Háblate en segunda persona o por tu nombre: «Álex, ¿qué le dirías a un amigo?». Ethan Kross y su equipo (2014) mostraron que esa distancia reduce el estrés y ayuda a afrontar mejor las situaciones difíciles.
- Dale a tu atención algo que la absorba. No «no pienses en ello»: eso suele salir al revés. Mejor una actividad que de verdad te ocupe la atención: un paseo con un pódcast, ordenar una cosa, una conversación, deporte, un juego con reglas.
Darle vueltas a las cosas por la noche
En la cama es cuando más vueltas le das a todo: no hay nada que ocupe tu atención. Lo que ayuda:
- Cinco minutos antes de dormir, escribe la lista de tareas de mañana. En un experimento de Michael Scullin y su equipo (2018), quienes escribían una lista concreta de tareas para los días siguientes se dormían antes que quienes escribían sobre lo que ya habían hecho.
- Una libreta junto a la cama. Cuando un pensamiento vuelva, escríbelo en una línea y déjalo para la mañana.
- Imagina algo concreto y tranquilo, por ejemplo, imaginar con detalle un paseo por un lugar que te guste. Allison Harvey y Suzanna Payne (2002) encontraron que este tipo de imágenes ayudaba a las personas con insomnio a dormirse antes que un genérico «piensa en otra cosa».
Más sobre el sueño en cómo dormirse rápido, y sobre desconectar por la noche en ritual de cierre.
Cuándo pedir ayuda
Todo el mundo le da vueltas a las cosas a veces. Pero si no puedes parar los pensamientos durante la mayor parte del día, duran semanas, te arruinan el sueño, el trabajo o las relaciones, o vienen con ansiedad, tristeza o desesperanza, habla con tu médico o con un psicólogo. Una revisión sistemática de Daniela Querstret y Mark Cropley (2013) muestra que los enfoques cognitivo-conductuales y los basados en mindfulness pueden reducir tanto la rumiación como la preocupación, y un profesional puede acompañarte en ellos.
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Preguntas frecuentes
¿Cómo dejo de darle vueltas a todo?
Escribe en un papel los pensamientos que te dan vueltas, decide en cada uno si puedes hacer algo y, si es así, escribe un paso concreto. Dales a las preocupaciones un rato fijo al día y, el resto del tiempo, solo apúntalas. Lleva tu atención a una actividad que de verdad la absorba.
¿Por qué le doy tantas vueltas a todo?
El cerebro vuelve una y otra vez a lo que no está resuelto y a la incertidumbre que intenta resolver. El estrés, el cansancio, la ansiedad o un acontecimiento difícil lo intensifican. Ayuda darles un plan a las cosas pendientes. Si las vueltas duran semanas y afectan a tu vida, habla con un profesional.
¿Cómo dejo de darle vueltas a las cosas por la noche?
Cinco minutos antes de dormir, escribe una lista concreta para mañana, ten una libreta junto a la cama para los pensamientos que vuelven y, ya en la cama, imagina algo tranquilo y concreto. Si llevas mucho tiempo sin poder dormir, consulta a un médico.
¿Darle vueltas a todo es una señal de ansiedad?
Puede serlo. La preocupación excesiva forma parte de los trastornos de ansiedad y la rumiación se relaciona con la depresión, pero por sí sola no diagnostica nada. Si te limita la mayor parte del día, dura mucho o viene con otros problemas, consulta a un médico o a un psicólogo.
¿Sirve decirme «no pienses en eso»?
Normalmente, no. Intentar reprimir un pensamiento suele hacer que vuelva. Funciona mejor escribirlo y guardarlo para un rato fijo, u ocupar tu atención con una actividad que de verdad la absorba.
Fuentes y lecturas recomendadas
- Nolen-Hoeksema, S., Wisco, B. E. & Lyubomirsky, S. (2008): Rethinking rumination – Perspectives on Psychological Science
- Lyubomirsky, S. & Nolen-Hoeksema, S. (1995): Effects of self-focused rumination on negative thinking and interpersonal problem solving – Journal of Personality and Social Psychology
- Watkins, E. R. (2008): Constructive and unconstructive repetitive thought – Psychological Bulletin
- McGowan, S. K. & Behar, E. (2013): A preliminary investigation of stimulus control training for worry – Behavior Modification
- Kross, E. et al. (2014): Self-talk as a regulatory mechanism: How you do it matters – Journal of Personality and Social Psychology
- Scullin, M. K. et al. (2018): The effects of bedtime writing on difficulty falling asleep – Journal of Experimental Psychology: General
- Harvey, A. G. & Payne, S. (2002): The management of unwanted pre-sleep thoughts in insomnia: distraction with imagery versus general distraction – Behaviour Research and Therapy
- Querstret, D. & Cropley, M. (2013): Assessing treatments used to reduce rumination and/or worry: A systematic review – Clinical Psychology Review
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