Saltar al contenido
Empieza gratisGratis

Pequeñas victorias: por qué el progreso visible motiva más que los grandes objetivos

· Actualizado

Las pequeñas victorias son pasos adelante modestos pero visibles en un trabajo que te importa, y están entre las mayores fuentes de motivación en los días normales. Los investigadores Teresa Amabile y Steven Kramer lo llaman el principio del progreso: los días en que la gente sentía que había avanzado en algo con sentido, estaba de mejor humor y más implicada en su trabajo. El progreso no tiene que ser grande; solo tiene que verse. A continuación: qué dice la investigación, por qué ayuda apuntar el progreso y cómo hacer un repaso semanal corto de lo que has conseguido.

En resumen
  • El principio del progreso: de todo lo que mejoraba los días de trabajo de la gente, lo más frecuente era la sensación de avanzar en un trabajo con sentido (Amabile y Kramer, 2011).
  • Hacer seguimiento del progreso hacia un objetivo aumenta la probabilidad de alcanzarlo, más aún cuando el progreso se apunta físicamente o se comparte (Harkin y cols., 2016; 138 estudios).
  • Al principio motiva más mirar lo que ya está hecho; cerca de la meta, mirar lo que falta (Koo y Fishbach, 2012).
  • El psicólogo Karl Weick (1984) recomendaba dividir los grandes problemas en «pequeñas victorias», porque un paso asumible reduce el estrés y atrae más esfuerzo.
  • Una nota sobre las pruebas: los datos centrales del principio del progreso vienen de diarios (correlaciones), así que no pueden demostrar qué causa qué.

Qué son las pequeñas victorias y el principio del progreso

Una pequeña victoria es un paso concreto y terminado que te acerca a algo importante: un primer borrador enviado, un error corregido, un capítulo aprendido, el primer kilómetro sin parar. No lo es «he gestionado 30 correos», salvo que esos correos te importen.

Teresa Amabile y Steven Kramer (2011) analizaron casi 12 000 entradas de diario de 238 personas en 26 equipos. Cada día, la gente describía qué había pasado en el trabajo y cómo se sentía. El desencadenante más frecuente de un buen día era el progreso en un trabajo con sentido, aunque fuera pequeño. Los peores días, en cambio, traían retrocesos y bloqueos. Lo llamaron el principio del progreso.

Una nota sincera: es un estudio descriptivo con diarios. Muestra una relación fuerte entre el progreso y el ánimo, pero por sí solo no demuestra la causa. Eso sí, la investigación experimental que verás a continuación concuerda con estos resultados.

Por qué funciona el progreso: lo que muestran los experimentos

  • Hacer seguimiento del progreso ayuda. Benjamin Harkin y su equipo (2016) reunieron 138 experimentos con casi 20 000 personas. Cuando la gente seguía su progreso con regularidad, alcanzaba su objetivo más a menudo. El efecto era mayor cuando el progreso se apuntaba o se compartía.
  • Mira atrás al principio y adelante cerca del final. Minjung Koo y Ayelet Fishbach (2012) encontraron que, al principio, a la gente la empuja más lo que ya ha hecho («completado un 20 %»), y cerca de la meta, lo que falta («solo queda un 20 %»).
  • Una meta cercana te acelera. Ran Kivetz y su equipo (2006) describieron el efecto del gradiente de la meta: cuanto más cerca está la gente de una recompensa, más esfuerzo pone. El progreso visible hace que una meta se sienta más cerca.
  • Los pasos pequeños reducen el estrés. Karl Weick (1984) escribió que un problema planteado como enorme paraliza, mientras que una serie de pequeñas victorias es manejable y atrae más esfuerzo y más aliados.

Cómo crear pequeñas victorias

  1. Divide el trabajo en pasos que puedas terminar en un día. «Escribir la tesis» no es una victoria. «Escribir la introducción del capítulo 2», sí. Mira cómo dividir una tarea grande.
  2. Elige por la mañana una victoria para el día. Una cosa que, si la terminas, convierte el día en un éxito, pase lo que pase con lo demás.
  3. Hazla antes de que el día se desmorone. A ser posible, en tu primer bloque de concentración (cómete ese sapo).
  4. Apunta lo que has terminado. Una lista corta de «lo que he hecho avanzar hoy» es la prueba para tu cerebro de que el esfuerzo da resultados.
  5. Quita los bloqueos. Amabile y Kramer insisten en que los retrocesos desmotivan más de lo que motivan las victorias. Si algo te bloquea, es la tarea número uno.

La revisión semanal: donde se suman las pequeñas victorias

Las victorias sueltas se pierden en una semana ajetreada. Ayuda parar una vez a la semana y mirar lo que ha ido bien. Una revisión semanal tiene tres partes:

  • Qué ha ido bien: de tres a cinco victorias concretas, también las pequeñas.
  • Qué me ha frenado: un bloqueo que quitarás la semana que viene.
  • En qué me voy a centrar: como mucho tres objetivos para la semana siguiente.

Errores habituales

  • Victorias basadas solo en tareas menores. Vaciar el correo está bien, pero si el trabajo importante no avanza, la buena sensación no dura.
  • Pasar por alto el progreso. Mucha gente recuerda sobre todo lo que no ha hecho. Sin apuntarlo, el progreso sigue siendo invisible.
  • Pasos demasiado grandes. Si un paso lleva una semana, la victoria llega una vez por semana: no basta para la motivación.
  • Compararte con los demás. Una pequeña victoria es progreso respecto a tu yo de ayer, no respecto a otra persona.

Si no consigues ni empezar, mira cómo motivarte cuando no tienes ganas de nada.

Pruébalo ahora en CORTEX

En CORTEX (gratis para todo el mundo) el progreso se suma solo: las tareas terminadas, el tiempo en Concentración y el «rastro de luz» de los bloques de concentración de la semana. En Progreso te espera cada semana una Revisión semanal: dos preguntas y tres minutos, qué ha funcionado y hacia dónde vas, además de elegir hasta tres objetivos para la semana siguiente. La plantilla «Revisión semanal» (Más → Plantillas) la convierte en un ritual fijo. Si ya tienes cuenta, abre la plantilla Revisión semanal.

app.getcortex.online/review
Pequeñas victorias en la revisión semanal de CORTEX
La revisión semanal de CORTEX: las victorias, adónde se ha ido el tiempo y la semana siguiente

Preguntas frecuentes

¿Qué es el principio del progreso?

El principio del progreso es un hallazgo de Teresa Amabile y Steven Kramer (2011): de todos los acontecimientos que mejoraban los días de trabajo de la gente, el más frecuente era la sensación de avanzar en un trabajo con sentido, aunque fuera poco. Se basa en casi 12 000 entradas de diario.

¿Por qué son importantes las pequeñas victorias?

Porque la motivación crece con el progreso visible. Las pequeñas victorias llegan a menudo, le enseñan a tu cerebro que el esfuerzo da resultados y reducen el estrés de las tareas grandes. Los experimentos muestran que hacer seguimiento del progreso aumenta la probabilidad de alcanzar un objetivo.

¿Cómo debería hacer seguimiento de mi progreso?

Lo más sencillo es una lista diaria de «lo que he hecho avanzar» y una revisión semanal corta: qué ha ido bien, qué te ha frenado y en qué centrarte. Según un metaanálisis, apuntar el progreso físicamente o compartirlo tiene más efecto que llevar la cuenta mentalmente.

¿Es mejor fijarse en lo hecho o en lo que falta?

Depende de la fase. Al principio motiva más mirar lo que ya está hecho. Cerca de la meta, mirar cuánto falta. Es lo que encontraron Koo y Fishbach (2012).

¿Y si siento que no avanzo nada?

Prueba a hacer más pequeños tus pasos para que llegue una victoria al menos una vez al día y quita el mayor bloqueo. Si la sensación de estar atascado viene con una tristeza duradera o pérdida de interés, habla con un médico o un psicólogo.

Fuentes y lecturas recomendadas

Añade tu primer hábito

Un hábito con su señal y un objetivo diario, que marcas en el móvil y con una racha que crece.

Añadir mi primer hábito
Gratis para todos · Sin tarjeta · Funciona en el navegador · Se instala en el móvil (iOS y Android)